Kamaleón Político

 

Puebla: visitas presidenciales, primos incómodos y el factor Salomón

Seis visitas presidenciales a Puebla en el arranque del sexenio no son cortesía institucional. Son mensaje político. Y cuando el mensaje se repite, es porque hay destinatarios claros.

Claudia Sheinbaum ha pisado territorio poblano para inaugurar obras, entregar apoyos, encabezar el 5 de Mayo y ahora conmemorar el Día del Ejército en Oriental. La frecuencia no sólo habla de prioridad estratégica; también revela que Puebla es tablero en disputa dentro del propio morenismo.

En ese tablero aparece una figura que no pasa inadvertida: el primo del gobernador Alejandro Armenta, recién nombrado coordinador de la bancada de Morena en el Senado y con aspiraciones abiertas —aunque todavía no declaradas oficialmente— a la gubernatura. Su ascenso legislativo lo coloca en posición privilegiada rumbo a 2030 y altera los equilibrios internos en el estado.

Porque en política los parentescos pesan, pero el poder federal pesa más. Y cuando la presidenta multiplica sus visitas a un estado donde un grupo busca consolidar proyecto propio, la señal puede leerse como acompañamiento… o como advertencia de que la candidatura futura no está cantada.

A eso se suma el factor Sergio Salomón. El exgobernador de Puebla, hoy titular del Instituto Nacional de Migración, se ha convertido en uno de los hombres de mayor confianza de Sheinbaum. No es menor que la presidenta haya declarado públicamente que “ha hecho un buen papel” al frente de Migración, justo cuando en los corrillos políticos crecía el rumor sobre una posible salida de Rosa Icela Rodríguez de Gobernación y la eventual llegada de Salomón a Bucareli.

Sheinbaum atajó versiones y descartó cambios en su gabinete. Pero en política, los elogios públicos no son gratuitos. Son posicionamientos. Y cada palabra presidencial reordena el tablero.

Si Sergio Salomón se mantiene fortalecido en el primer círculo del poder federal, su peso en Puebla no disminuye: se transforma. Un exgobernador con interlocución directa en Palacio Nacional puede convertirse en contrapeso natural de cualquier proyecto local que pretenda adelantarse a los tiempos.

Así que las seis visitas no sólo hablan de Puebla como prioridad electoral. Hablan de un estado donde se cruzan ambiciones familiares, lealtades federales y aspiraciones sucesorias. Morena, que presume unidad, también procesa disputas internas. Y la presidenta parece decidida a que ninguna se desborde antes de tiempo.

En política, la cercanía presidencial puede ser respaldo. Pero también es recordatorio de que la última palabra no se construye en los estados… sino en Palacio.

@DigitalPueblaN

CATEGORIES
Share This